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¿Existe realmente un mercado LGBTQIA+?

Estas letras tomadas por separado pueden expresar realidades muy diferentes cuando se trata de dinero, especialmente cuando atañe a las finanzas de los grupos más vulnerables.

Día del Orgullo LGBTQIA+. Una martc ha callejera con banderas multicolores flameando.

El 28 de junio es reconocido como el Día del Orgullo Gay. En realidad, todo este mes ​​es festejado en el mundo entero como el Mes del Orgullo. Es un día -y un mes- para dar visibilidad a la comunidad LGBTQIA+ y discutir las acciones necesarias para su inclusión en la sociedad toda.

Las letras LGBTQIA+ significan lesbianas, gays, bisexuales, trans y travestis, queers, intersexuales y asexuales. El signo “más” indica precisamente que estas no son las únicas identidades de género y orientaciones sexuales que engloba el acrónimo, sino que hay otras, como pansexuales y personas no binarias.

Junio ​​fue marcado como el mes del orgullo para las personas LGBTQIA+ debido a la Rebelión de Stonewall, un movimiento que tuvo lugar el 28 de junio de 1969 contra la violencia sufrida por estos grupos.

Es por eso que en junio probablemente veas este acrónimo en las redes sociales y la televisión. Un acrónimo muy importante, sin dudas, pero puede soslayar realidades muy diferentes en lo que respecta al dinero. Principalmente cuando pensamos en los grupos más pequeños y vulnerables, como las personas transgénero y travestis.

LGBTQIA+: ¿un mercado billonario?

Según la Organización Mundial del Turismo, casi 500 millones de personas en el mundo se identifican dentro del amplio espectro de la comunidad LGBTQAI+. Por su parte, LGBT Capital, una consultora centrada en estudios de mercado, estima que el poder adquisitivo global agregado de esta base de consumidores es de alrededor de US$ 3.9 billones por año (casi 4 billones de dólares, una cifra con doce ceros). 

Según el Banco Mundial, esto equivale al quinto PBI mundial, detrás del de EEUU, China, Japón y Alemania, y por encima del de India, Francia, Brasil, Canadá o Colombia.

Por su parte, en Colombia el poder de consumo de esta comunidad es cercano a los 17.000 millones de dólares, representando el cuarto mercado latinoamericano. En el país habría, siempre según LGBT Capital, 2.5 millones de personas mayores de 15 años autopercibidas dentro de la diversa comunidad LGBTQAI+.

Algunas personas pueden mirar esta estimación y pensar que esta audiencia tiene un enorme potencial como consumidor. Pero no es del todo cierto.

Cada letra del acrónimo LGBTQIA+ representa un grupo diferente. En otras palabras: no se puede tratar como un gran mercado homogéneo, como si todos tuvieran el mismo potencial económico, las mismas oportunidades, los mismos desafíos. Mirar la realidad de ese modo significaría simplificar una realidad mucho más compleja.

Para comprender cabalmente la realidad financiera de la población LGBTQIA+, entonces es necesario profundizar en cada grupo identitario.

Empezando por la base de todo: la educación

Ir a la escuela como un niño LGBTQIA+ en Colombia no es fácil. Un informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos toma nota de la Ley 1.620 de 2013, que inauguró el Sistema Nacional de Convivencia Escolar en el país. 

Pero si bien la norma se ocupa de manera explícita sobre la discriminación por identidad de género u orientación sexual, a causa de la presión de grupos anti-derechos hasta ahora no se han desarrollado programas específicos para implementarla, concluyó la CIDH. 

La disacriminación y el acoso, en ese sentido, sigue siendo un problema. La Encuesta Nacional de Clima Escolar “Mi voz cuenta”, estableció que el 67% de los jóvenes de la población LGTB en Colombia manifestó sentirse inseguro en sus colegios. Los efectos de las agresiones verbales y físicas y la falta de una red de apoyo llegan a niveles inconcebibles. 

Por ejemplo, en un informe de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) se dice que “más de un tercio (36%) informó que evitaba el uso de baños, el 23% evitó asistir a clases de educación física; y el 15% de los estudiantes LGBT evitó estar en la escuela después de clase por miedo”.

Algunos dirán que esto es cosa de niños, un juego. Para algunas personas, sin embargo, todo este prejuicio y agresión puede significar el final temprano de la vida estudiantil. O más: 

“Esta situación (puede generar) depresión, insomnio, sentimientos de homofobia interiorizada, estrés, bajo rendimiento escolar, trastorno de estrés postraumático, ideación suicida, intento de suicidio y suicidio, baja autoestima y comportamientos de riesgo”, dice “Mi voz cuenta”.

La educación y el trabajo de las personas transgénero y travestis

La discriminación afecta principalmente a las personas trans. Esto se nota en la deserción escolar y en el acceso a la universidad. 

Según un estudio realizado por la Secretaría Distrital de Planeación de la Alcaldía Mayor de Bogotá, las mujeres lesbianas, las personas bisexuales y los hombres gays cuentan con un nivel universitario promedio de 56.15%, 52.02% y 51.28% respectivamente. Por el contrario, sólo el 11.9% de las personas trans ha accedido a estudios universitarios

Los años fuera de la escuela tienen un impacto significativo en la vida de una persona. En 2019, la ACNUDH realizó una encuesta nacional en Colombia sobre el stress, la salud y el bienestar de las personas LGBT. El 44% manifestó que ganaba menos del salario mínimo.

“Significativamente más encuestados transgénero (25%) – dice el estudio– estaban en el estatus económico más bajo (nivel 1) en comparación con hombres y mujeres cisgénero y LGB no binarios de género (8% -13%)”.

¿Y por qué esta diferencia? El acrónimo puede ser uno, pero hay un número mucho mayor de gays, lesbianas y bisexuales, por ejemplo. Al juntar a todos y tomar un promedio, la realidad de las personas trans y travestis se vuelve casi invisible.

¿Y cómo se refleja esto en el mercado laboral de la población LGBTQIA+?

Es sabido: cuanto menos educada es una persona, más probabilidades hay de que esté desempleada. Así lo demuestran los datos de desempleo en Colombia de febrero de 2021, que varió de 3 millones a 3.9 millones de personas en un año, e impactó, principalmente, a aquellos que no terminaron la escuela.

Como las personas trans y travestis pasan menos años en la escuela que la población promedio (y aún enfrentan muchos prejuicios), solo el 4% de ellos tiene un trabajo formal, según la Cámara de Comerciantes LGBT de Colombia (CCLGBTCO). De hecho, un estudio de la OEA del año pasado estableció que al 87% de trans y travestis se les negaron un empleo.

De cualquier modo, hay tímidos avances: la Cámara de Comerciantes LGBT certificó a 70 organizaciones como espacios libres de discriminación. Además, la Primera Encuesta Latinoamericana de Diversidad y Discriminación Laboral 2020 estableció que 1 de cada 5 organizaciones tiene un plan o política de inclusión de las personas LGBTQIA+.

En otras palabras: cuando se trata de empleabilidad de la población LGBTQIA+, existe una gran diferencia en las oportunidades para cada letra de este acrónimo.

Fuente: Primera Encuesta Latinoamericana de Diversidad y Discriminación Laboral 2020.

Pero un factor común sigue siendo el prejuicio

La lógica imperante en el acceso a los trabajos es disimular la orientación de género. Caribe Afirmativo lo puso así: “que no se note la maricada”. El 75% de personas LGBT entrevistadas para la investigación “Raros y Oficios”, afirmó que para entrar en el mundo del trabajo deben “asumir la condena de vivir una identidad oculta y ajustada a las lógicas binarias de la sexualidad”.

Ya en el ámbito laboral, de las pocas personas trans que acceden a un empleo, la mayoría (el 83%) sufrió bromas y comentarios negativos. “Existe un alto porcentaje de gays y bisexuales que se sienten muy cómodos/as en su lugar de trabajo, mientras quienes más sienten incomodidad son las personas trans”, dice la Primera Encuesta Latinoamericana de Diversidad y Discriminación Laboral de 2020.

La buena noticia es que el mercado está actuando. La edición 2020 del estudio “La Diversidad Importa” (Diversity Matters, en traducción libre), de la consultora McKinsey, mostró que aproximadamente 600 de las 1000 grandes empresas encuestadas en 15 países invirtieron en programas de diversidad e inclusión.

Todavía no es suficiente, pero es fundamental que existan políticas más estrictas contra la discriminación y a favor de la inclusión.

¿Y cómo impacta todo esto en los ingresos de la población LGBTQIA +?

El estudio de la ACNUDH mostró que, en promedio, la población LGBTQIA+ tiene un ingreso familiar más alto que la población colombiana en general. Si el 44% de los encuestados recibió menos que un salario mínimo, esto es más bajo que el promedio colombiano, puesto que, según el DANE, el 64% de la sociedad tomada en su conjunto está por debajo de esa línea.

Dicho de otro modo. Si en Colombia 6 de cada 10 personas son pobres, en la comunidad LGBTQAI+ hay 4 personas pobres de cada 10. Pero, aún así, como vimos, al comparar la realidad financiera de las personas trans con la de las personas cis (aquellas que se identifican con su género de nacimiento), existe una enorme desigualdad.

En síntesis: la educación y la empleabilidad de la población trans acaba influyendo directamente en los ingresos de estas personas y, en consecuencia, en la forma en que se relacionan con el dinero.

Y, en la pandemia, la comunidad LGBTQIA+ fue aún más vulnerable

De una forma u otra, la pandemia de Covid-19 impactó a la población colombiana en general, ya sea por la enfermedad en sí, las vidas perdidas, la distancia social, las consecuencias económicas o la combinación de todo esto junto. Pero para algunos grupos, los impactos son aún mayores.

En una entrevista con Forbes, Felipe Cárdenas, presidente de la Cámara de Comercio LGBT, dijo que si a finales de 2019 en Colombia existían poco “más de 600 negocios de propiedad o vocación LGBT legalmente registrados”, hoy entre un 35 y 40 % cerraron sus puertas.

Hablar hoy de la población LGBTQIA+ es mucho más complejo de lo que parece

Es por estas y otras razones por las que no se puede hablar de un mercado LGBTQIA+. No, sin mencionar los matices y diferencias entre los grupos de la comunidad. 

Si bien las cifras generales muestran una realidad financiera positiva, en cierto modo un análisis un poco más profundo muestra desigualdades que aún deben superarse.

Ya sea en junio o cualquier otro mes, celebrar el orgullo LGBTQIA+ es vital, aunque también es importante recordar que, como en la sociedad en general, existen privilegios y obstáculos al interior de la propia comunidad que deben ser reconocidos y superados.

Este contenido es parte de la misión de Nu Colombia de devolver a las personas el control sobre sus vidas financieras. ¿Aún no estás familiarizado con Nu? Conoce más sobre nuestra tarjeta de crédito y suscríbete a la lista de espera, aquí

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