Imagen del pódcast de Nu sobre Belleza: Cuánto cuesta sentirse bien, con mujer que es maquillada.

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El Pódcast de Nu | Belleza ¿Cuánto cuesta sentirnos bien?

¿Cuánto vale la belleza? Una reflexión sobre por qué invertimos tanto tiempo y dinero en nuestra apariencia

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La búsqueda de la belleza ha sido una constante en la historia de la humanidad. Desde los primeros Homo sapiens que decoraban sus cuerpos hasta las civilizaciones antiguas con sus cosméticos tóxicos y joyas, el deseo de mejorar nuestro aspecto ha impulsado la creación de una industria multimillonaria: la industria de la belleza.

En este nuevo episodio de nuestro podcast “¿Por qué gastamos?”, hablamos de la belleza y de lo que nos mueve a invertir en productos y tratamientos para mejorar nuestra apariencia. Sigue leyendo para conocer más sobre este tema.

¿Pero qué nos motiva a invertir tiempo y dinero en mejorar nuestra apariencia?

Para muchos, la belleza es una forma de expresar su individualidad, de sentirse bien y de proyectar una imagen positiva al mundo. Las rutinas de belleza pueden ser un ritual de cuidado personal que nos ayuda a relajarnos y a conectarnos con nuestro cuerpo.

Un estudio hecho por la Escuela Superior de Economía (HSU) de la Universidad Nacional de Investigación de Rusia, descubrió que las personas en todo el mundo dedican un promedio de cuatro horas al día a mejorar su belleza. ¡4 horas! 

Pero en términos generales, las rutinas de belleza son muy personales. Para muchos, son una forma esencial de cuidado personal y una parte de su vida diaria que les hace sentir bien. Mantenernos al día con nuestras rutinas de cuidado se ha vuelto una parte normal de la vida, e incluso una necesidad para muchos. Sin embargo, la industria de la belleza también es un gran negocio. 

A medida que la industria de la belleza crece, con tecnologías más innovadoras y procedimientos estéticos, los estándares de belleza son cada vez más difíciles de alcanzar, por eso no es sorprendente que la belleza y nuestras finanzas se vean cada vez más comprometidas.

La belleza: una industria que crece a mil

La industria de la belleza genera más de 100 mil millones de dólares en ingresos en todo el mundo y se pronostica que el cuidado de la piel seguirá siendo el número uno, generando aproximadamente 211 mil millones de dólares estadounidenses en ingresos para 2028.

Durante años nos han vendido cremas y productos para vernos siempre jóvenes. Se han establecido ciertos ideales de lo que consideramos “bello”, creando una jerarquía de belleza. A las mujeres en particular se les dice, entre líneas, que deben esforzarse por llegar a la cima de esa jerarquía, aunque ese ideal sea casi imposible de alcanzar.

Por eso no es sorprendente la cantidad de dinero que las mujeres destinan cada mes a sus rutinas de belleza. En los últimos años, el cuidado de la piel se ha convertido en el principal interés de los aficionados a la belleza y la tendencia “skinification”, que se trata de combinar el cuidado de la piel con otros tratamientos o productos de cuidado personal, como el cuidado del cabello o maquillaje es prueba de ello. 

Aunque hoy este tema nos pega a todos por igual. Cuidar la apariencia no depende del género y las personas mayores se preocupan tanto como los jóvenes por lucir lo mejor posible, dicen los investigadores de la Escuela Superior de Economía (HSU), es más, se pronostica que el mercado del cuidado personal masculino alcanzará los 276.900 millones de dólares en 2030.

Imagen del pódcast de Nu sobre los costos de criar hijos y la mano de bebé sosteniendo un billete.

La influencia de las redes sociales

Las redes sociales han tenido un gran impacto en la industria de la belleza. Instagram y YouTube se han convertido en plataformas donde los y las influencers comparten sus rutinas de belleza y recomiendan productos a sus seguidores. Esto ha creado una nueva forma de consumir productos de belleza, más impulsada por las emociones y las tendencias que por la necesidad real.

Los compradores de productos de belleza dicen que YouTube es su principal fuente de contenido relacionado con la belleza.

El estudio de Google encontró que YouTube es la fuente número uno de contenido de belleza entre mujeres de entre 18 y 54 años. El tiempo de visualización de vídeos sobre “transformación del maquillaje” se duplica cada año y como dato importante, los vídeos que muestran productos sostenibles y ecológicos son tendencia tanto en cargas como en visualizaciones. 

Parece ser además que la conciencia sobre los ingredientes y el impacto ambiental de los productos de belleza está en aumento. Los consumidores están más informados y buscan productos que no solo sean efectivos, sino también sostenibles. Yaeli Rangel, directora de la Cámara de la Industria Cosmética y Aseo de la Andi, afirma que “los consumidores cada vez más informados prestan atención a los ingredientes y los envases reciclables al tomar decisiones de compra”.

Alrededor de 2 de cada 3 compradores de productos de belleza dicen que recurren a personas influyentes para descubrir nuevos productos.

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La belleza en tiempos de pandemia

Además de todo lo que ya mencionamos, hace unos años entró un factor adicional al juego. La pandemia de COVID-19 también ha tenido un impacto en la industria de la belleza. Las ventas de maquillaje cayeron, mientras que las de productos de cuidado de la piel han aumentado. Esto puede ser porque pasamos más tiempo en casa y nos preocupamos más por nuestra salud y bienestar.

¿Cuánto vale la belleza realmente?

La belleza es un concepto subjetivo y cultural. Lo que se considera bello en una sociedad puede no serlo en otra. Lo importante es que cada persona se sienta cómoda consigo misma y no se sienta presionada a cumplir con unos estándares irreales de belleza.

Y desde nuestro punto de vista podemos decir que la belleza no tiene un precio, pero sí tiene un costo. Es importante ser consciente del impacto que los gastos en belleza pueden tener en nuestras finanzas y tomar decisiones responsables. Pero lo que realmente vale es sentirse bien con uno mismo y proyectar una imagen positiva al mundo.

¿Qué hacer para proteger el bolsillo mientras pensamos en nuestra belleza? Karem Suárez, experta en finanzas, nos cuenta

  1. Pilas con los productos que se hacen virales: y esto se los digo porque cuando se trata de un producto del que todo el mundo está hablando o está comprando es muy difícil aguantarse las ganas de querer tenerlo… pero acá la recomendación es que esperes un par de días, que mires reviews y que te asegures de que realmente es un producto que le puede aportar mucho a tu rutina.
  2. Si no estás seguro, compra el producto en su tamaño más pequeño:  antes de hacer una inversión grande, asegúrate que tu piel tolera el producto, ya que muchas personas gastan o bueno, gastamos en un montón de productos antes, luego no los puedes usar. Me paso con un quitamanchas, compré una promoción en donde venía un pack de tres y a la semana me di cuenta de que no era el producto ideal para mí por el tipo de piel y la sensibilidad al sol. Entonces, aunque puede ser un poco más costoso, al principio consulta siempre a un dermatólogo y compra el producto en su tamaño más pequeño para probarlo
  3. Considera la suscripción a servicios de cajas de belleza: Las cajas de belleza son una forma conveniente de probar nuevos productos cada mes a un precio fijo. Si te gusta probar productos nuevos, pero quieres controlar tus gastos, una suscripción a una caja de belleza puede ser una buena opción, y las puedes buscar en Google literalmente así: cajas de belleza, suscripción… ahí vas a encontrar varias opciones
  4. Invierte en productos multifuncionales: Buscar elementos que ofrecen múltiples funciones. Por ejemplo, una plancha que al mismo tiempo sequen tu cabello, pero que también funcione para hacerte ondas,  así se evita gastar de más en muchos elementos diferentes.
  5. Creación de un “Fondo de Cuidado”: Designa una categoría específica en tu presupuesto para productos o tratamientos de belleza. Encuentra la motivación para  colocar en el fondo de Cuidado dinero cada vez que evites un gasto impulsivo, por ejemplo, un postre o una prenda de vestir. Cuando la tentación se evite,  traslada el monto de ese antojo al “Fondo de Cuidado”. Esta técnica te motivará a ahorrar más porque podrás visualizar cómo tus esfuerzos de ahorro se transforman en tratamientos y productos que realmente disfrutas.

¡Dale play al episodio completo!

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