Altos costos en clínicas veterinarias, ropa, accesorios de lujo, alimento premium, entre muchos otros bienes y servicios, hacen parte de lo que representa para nuestro bolsillo el cuidado y el bienestar de nuestras mascotas. Pero, ¿qué no haríamos por ellas?
En muy poco tiempo, el rol de las mascotas se ha transformado, al punto de que hoy es imposible pensar que ya no hacen parte de nuestra familia. ¿Qué hay detrás de ese que pareciera ser el verdadero amor incondicional? En este episodio, Juan Fernando Sánchez, nuestro host, conversa con distintos especialistas, dueños de mascotas y hasta astro-zoólogos para conocer detalles de un vínculo que, simplemente, nos derrite.
¿Prohibidas las mascotas?
Así es. Durante muchos años, poderes como la Iglesia prohibieron los vínculos con animales –como los tenemos hoy en día–, por considerarlos seres inferiores o, simplemente, seres que existían para estar al servicio del hombre. “Hace 500 años, vos, con tu gato, hablándole… hubiera sido interpretado como una bruja, durante la Inquisición, y te hubieran prendido fuego, a vos y a tu gato”, dice Marcos Díaz, escritor y fundador del Instituto Iberoamericano de Astrozoología. En efecto, para ese entonces, gatos y perros eran perseguidos y torturados: se entendía que eran “seres sin alma”; es decir, “seres que no sienten”.
Sin embargo, siglos después, de la persecución pasaron a ser símbolo de estatus e, incluso, a ser protegidos por la ley. Fue en Gran Bretaña, en el siglo XIX, donde surgió la primera ley contra el maltrato animal. A ese territorio, de hecho, le debemos hoy la idea de “mascota”. Cortesanos y cortesanas comenzaron a hacerlos indispensables para su compañía o actividades como la cacería.
Miembros de la familia
Ya luego, en medio de un sentido aspiracional y del auge de una gran variedad de productos y accesorios para mascotas, su presencia en nuestra vida cotidiana se masificó. Después de la Segunda Guerra Mundial, cuando las familias se trasladaron del campo a las ciudades, acompañadas por sus animales, pasaron de ser familias que simplemente tenían animales a ser familias que convivían con ellos.
Así, con una gran ayuda de la industria publicitaria, cambió la idea misma de lo que entendemos como familia: hoy no concebimos a las mascotas por fuera de ella. Incluso, si pensamos en las redes sociales y en fenómenos como los pet influencers, sabemos que actualmente muchas mascotas son las proveedoras mismas de sus hogares.
Todo por su bienestar…
Preguntarnos por el significado de los ladridos, o disciplinas como la etología o la telepatía animal –¡y lo que estamos a dispuestos a pagar por ello!– no son otra cosa que la evidencia de que hacemos lo que sea por su bienestar: “si ellos están bien, yo me siento bien, porque estoy haciendo que mi grupo de pertenencia esté bien”, dice Marcos Díaz, en medio de la conversación.
Y, claro, el mercado tiene siempre las respuestas para saber cómo brindarles ese bienestar. De hecho, algunos datos muy dicientes que nos da Juan Fernando son, de un lado, el impactante crecimiento de la categoría de alimento premium para mascotas y, de otro, los 43 billones de dólares al año que venden las marcas más importantes dedicadas al petcare en el mundo.
“Ellos en sí mismos no necesitan una cantidad de lujos (…) somos nosotros los que caemos ahí en esas prácticas de consumo”, reconoce Myriam Acero, doctora de la Universidad Nacional y autora de diversos libros que exploran nuestra relación con las mascotas. “No es tu animal el que consume sino eres tú quien consume a través de tu animal”.
Escucha aquí el episodio completo:
Bienestar para nuestras mascotas, tranquilidad para nuestro bolsillo
De acuerdo con Carolina Ibargüen, CEO de Kantar Ibope Media Colombia y Ecuador, el 75% de los colombianos tiene mascotas. A esto se suma que el 17% de las personas en nuestro país gasta alrededor de 600,000 pesos mensuales en sus mascotas.
Para seguir garantizándoles su bienestar sin grandes impactos para nuestro bolsillo, Karem Suárez, experta en finanzas, nos da algunas recomendaciones:
- Membresías: con las membresías, por lo general, podemos acceder a descuentos significativos en productos de las marcas que más nos gustan.
- Simuladores de gastos de mascotas: estar al tanto de información como el tamaño, la raza o cómo envejecen nuestras mascotas nos ayudará a saber cuánto nos podrá costar.
- Emergencias: pagar mensualmente una afiliación veterinaria o destinar parte de nuestro presupuesto a eventualidades relacionadas con su salud nos permitirá estar mejor preparados ante emergencias.
- Compras colectivas: adquirir productos en grandes cantidades, al juntarnos con amigos que también tienen mascotas, sale siempre más económico.
Conéctate aquí con “¿Por qué gastamos?”, el nuevo podcast de Nu, en el que exploramos cómo nos gastamos la plata en el mundo contemporáneo y damos algunos tips para seguir haciéndolo sin remordimientos.
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