Ilustración de ahorro roto. Prácticas que crees que te ahorran dinero, pero no

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Prácticas que crees que te ahorran dinero, pero no

¿Seguro estás ahorrando o solo parece que sí? Muchas decisiones que creemos “inteligentes” con el dinero terminan jugando en contra.

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Muchas veces sentimos que estamos tomando buenas decisiones con nuestro dinero solo porque algo tiene descuento, porque parece una oportunidad o porque no cuesta tanto. 

Pero, gran parte de esas decisiones salen de cómo nuestro cerebro calcula el costo vs. el beneficio de algo. Si algo se ve conveniente en el momento, lo vemos como ahorro, aunque en realidad no lo sea.

Ideas como “esto tiene un superdescuento” pueden sonar a ahorro, pero si es algo que no necesitas, al final estás gastando más. Ese vaso más grande de café por unos pesos extra suena como algo lógico, pero es pura estrategia y si piensas que algo que cuesta menos de $5000 no es gran cosa, detente y suma todas las compras que haces en el año por ese precio.

La idea no es dejar de gastar, ni dejar de aprovechar las promociones. Se trata de entender por qué a veces tu mente ve como “una oportunidad imperdible” algo que no va a hacer crecer tu ahorro. 

Cuando empiezas a notar la diferencia entre lo que de verdad te ayuda a cuidar tu dinero y lo que aparenta ser un ahorro, las cosas cambian. 

Veamos cuáles son esas prácticas antiahorro más comunes.

Comprar en “promoción” lo que no necesitas

Cuando ves un “50% off” o un “2×1”, tu cerebro libera dopamina y se activa el “está barato, tengo que aprovechar”. También, se activa la sensación de escasez cuando lees “solo por hoy” o “hasta agotar existencias”.

El contexto también entra en juego. Por ejemplo, cuando estás en el supermercado, la corteza frontal ventromedial actúa como una especie de calculadora emocional. Va detectando oportunidades según lo que está pasando a tu alrededor. Por eso, si fuiste a comprar leche y ves un 2×1 en galletas, tu cerebro lo toma como una oportunidad única y sientes el impulso de comprarlas,  aunque no lo hayas planeado.

La buena práctica es: si no estaba en tu lista, no es ahorro. Es pura dopamina corriendo por tu cuerpo.

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Comprar por cantidad pensando que es más barato

La forma en la que se muestra la información también impacta a tu cerebro. A esto se le llama el sesgo de anclaje. Te pasa cuando ves la etiqueta de una camisa y ves el precio real y el precio rebajado y, de inmediato y sin querer, empiezas a comparar y a hacer cálculos.

Funciona igual con los tamaños. Cuando en la carta presentan el tamaño pequeño a $3.000, el mediano a $6.500 y el grande a $7.000, la mayoría elige el grande. No porque tengan muchas ganas de café, sino porque el contexto lo hace “más conveniente”.

Imagínate esto aplicado a una compra más grande…

La buena práctica es: comprar por cantidad solo cuando sabes que lo vas a usar todo.

Elegir lo más barato sin considerar la calidad

Lo barato sale caro. Punto. 

Sí, existen productos y servicios baratos que son muy buenos y se venden porque la gente los conoce, confía y los recomienda. 

Pero cuando ves algo en internet y el precio es muy tentador, dedícate un buen tiempo a buscar las reseñas de la gente. Por lo general las calificaciones son muy bajas y los comentarios están llenos de quejas por la calidad de lo que compraron.

También es buena idea revisar la vida útil de los objetos. Porque no vale la pena comprar algo barato si va a durar dos meses.

> Aquí te contamos más: Obsolescencia programada: por qué las cosas no están hechas para durar

Acumular “pequeños gastos” pensando que no afectan

Los gastos pequeños son perfectos para la dopamina de forma silenciosa. Un nuevo sabor de café, las galletas creadas por un famoso, la edición limitada de una hamburguesa… 

Ves a otros comprando, mostrando en redes sus cosas nuevas, y te dan ganas de sentir lo mismo. 

A esto le llaman FOMO (Fear Of Missing Out) o el miedo a perderte de algo; entonces tu cerebro actúa para evitar la pérdida y no piensa en proteger tu dinero.

La buena práctica es: empieza a ser más consciente de esos gatos. Está bien darse gustos, pero es bueno entender lo que te impulsa a hacerlo.

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Usar la tarjeta de crédito como si fuera dinero extra

Hay un momento en el que la tarjeta se vuelve una tentación. No por la tarjeta en sí, sino por lo fácil que es olvidar que estás gastando dinero real que debes devolver. 

Ya vimos cómo funciona el cerebro ante tantos estímulos, y tener la tarjeta y la opción de pagar a cuotas te dan más impulso, pues no sientes el impacto de inmediato. La historia cambia cuando llega el día de pago de la cuota.

Tener una tarjeta de crédito no significa tener dinero de sobra. Es una herramienta para ordenar tus compras, hacer un gasto grande e importante o cubrir un imprevisto.

El secreto está en cómo la usas y en tu fuerza de voluntad para decidir cuándo algo vale la pena.

La buena práctica es: hacer un presupuesto para definir cuánto puedes pagar cada mes. Con ese límite claro, vas a empezar a pensar dos veces si gastar o no.

Creer que ahorrar lo que sobra es suficiente

Cuando dices “a final de mes ahorro lo que me quede”, casi nunca queda nada. En el mes pasan muchas cosas planeadas e inesperadas y ese ahorro termina siendo opcional. 

Por eso el consejo “págate primero” es tan famoso, ¿lo has escuchado? La idea es que crees una Cajita de Ahorro en tu Cuenta Nu y, tan pronto recibas dinero, apartes una parte para ti. Así empiezas a verlo como una prioridad. 

Puedes empezar con una cifra pequeña e ir aumentando con el tiempo; lo importante es hacerlo y construir un fondo de ahorros que podrás usar para cumplir tus metas.

> Fortalece tus finanzas con rutinas de ahorro 

Ahorrar bien no es gastar menos, es gastar mejor

Tu cerebro está diseñado para buscar placer, protegerte de la sensación de perder algo, pertenecer a un grupo y reaccionar al contexto. Entender esto te ayuda a crear un criterio claro y a tomar mejores decisiones sobre tus gastos.

Vas a empezar a notar que tu ahorro crece cuando empieces a decidir con calma, sin reaccionar de inmediato ante los estímulos y cuando alineas tu dinero con tus prioridades. 

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Imagen de la app de nu. El costo oculto de las microtransacciones en apps

Este contenido es parte de la misión de Nu Colombia de dar a las personas control sobre su vida financiera. ¿Todavía no estás familiarizado con Nu? Conoce más sobre nuestros productos y nuestra historia haciendo clic en el botón arriba en este blog.

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