Ilustración sobre el exceso de compras. Compras impulsivas: 8 tácticas para reconocerlas

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Compras impulsivas: 8 tácticas para reconocerlas

¿Compras sin pensar? Identifica las señales de compras impulsivas y aplica estrategias simples para recuperar el control.

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La semana pasada me sentí un poco estancada, aburrida y con ganas de nada. Salí a caminar un rato para despejar la mente y buscar inspiración para escribir y 2 horas después llegué a mi casa con un cuaderno (el número 22 de mi colección🫢), un par de tarros para la cocina y una cajita para guardar cosas.  

Más compras impulsivas ¿Por qué no me doy cuenta de que son innecesarias cuando estoy en la caja pagando? 

Bueno, al menos me dieron la idea para empezar a escribir sobre este tema que creo nos interesa a todos. 

¿Por qué compramos cosas que no necesitamos?

El mundo está lleno de publicidad. Las tiendas, las panaderías, los centros comerciales, las plazas, todos son tentadores. Y si te quedas en casa, internet no ayuda. Estás buscando información sobre baterías para bicicletas eléctricas y parece un anuncio con un 70% de descuento en todos los utensilios de cocina. La curiosidad te gana, entras solo a mirar y terminas comprando alguna cosita. 

Cuando llega el paquete, a veces ni sabes qué pediste ¿Para qué compré esto? ¿Solo porque estaba aburrida o por el precio? 

Según un estudio de la Universidad de Vietnam, la presión del tiempo y la escasez percibida en las tiendas activan mecanismos emocionales que apagan la capacidad de tomar decisiones racionales. 

Hay personas expertas en eso y estas son 8 tácticas que utilizan para impulsarte a realizar compras impulsivas. La idea es que las reconozcas para ser más consciente a la hora de comprar.

1. La urgencia artificial: “Últimas unidades disponibles”

Las tiendas online son especialistas en generar urgencia. Eliges algo y salta un mensaje que dice “Solo quedan 2 unidades” o “Descuento termina en 00:47:22”. Tu corazón se acelera, piensas que si no compras ahora, perderás esa ganga para siempre y metes la tarjeta sin pensarlo. 

Pero esa sensación es un reflejo provocado; la escasez simulada puede aumentar el impulso de compra hasta un 40%. Cuando veas esos contadores o mensajes, toma un respiro y recuerda: si mañana sigue disponible y lo quieres, puedes comprarlo. Y si no, probablemente no era tan necesario.

2. El descuento irresistible que no necesitabas

Te llega un aviso de “40% de descuento solo hoy”, haces cuentas y piensas que si lo compras vas a ahorrar. Pero si no tenías pensado comprar esos audífonos antes, en realidad no ahorraste nada: gastaste. 

¿Cómo detectar si estás a punto de hacer una compra impulsiva? Si no tenías dentro de tus planes comprar ese artículo con o sin descuento, simplemente no lo necesitas. Cierra la app y sal a caminar o ponte a lavar los platos.

3. Comprar desde la emoción (estrés, aburrimiento o tristeza)

Las desde la emoción también son muy comunes. Después de un día difícil, resulta relajante abrir el teléfono y empezar a poner cosas en el carrito. Sin pensarlo, empiezas a comprar ropa, comida o cualquier cosa que te haga sentir bien, aunque sea por un rato. 

Un análisis del Journal of the Academy of Marketing Science dice que el estado de ánimo y el autocontrol son las variables que median la toma de decisiones: cuando la emoción sube, el autocontrol baja y las compras impulsivas se abren camino.

La cosa es que el alivio que sientes al comprar dura solo unos minutos.

Un truco simple es nombrar ese impulso en voz alta: “Estoy comprando porque estoy cansado, no porque lo necesito.” Esa frase ayuda a activar tu parte racional antes de que la emoción tome el control.

4. Influencia de redes sociales y marketing invisible

Luego está la influencia “sutil” de las redes sociales y el marketing “invisible”. Estás en Instagram, no estás buscando nada en especial, pero ves a alguien mostrando unas zapatillas o una lámpara que “transformó su espacio” y sin darte cuenta ya estás en la página de la tienda mirando cuánto cuesta. 

Somos muchos los que caemos; no por nada existe el hashtag #TikTokMadeMeBuyIt con más de 6 millones de vistas. 

Cuando te sorprendas comprando algo que viste “casualmente”, para, cierra la app y espera 24 horas. Después de ese tiempo, es muy probable que ni te acuerdes de lo que te antojaste.

5. El carrito abandonado que te persigue

A veces hago algo que llamo “compras dopamina”, entro a una tienda, elijo todo lo que me gusta, hago combinaciones, me imagino usándolo y, cuando me aburro, cierro la página.

Dos horas después llega el correo: “Oye, olvidaste algo en el carrito. Te damos 15% extra si compras ahora”.  

¡Pero no lo iba a comprar, por eso lo dejé en el carrito! Eso es lo que tú tienes que repetir cada vez que recibas esos emails.

6. Justificadores racionales para decisiones emocionales

Si sientes culpa después de comprar, tu mente no se queda quieta. Busca justificar la compra con frases como “Lo voy a necesitar después” o “Me lo merezco”. Pero esas son racionalizaciones, no razones, y aparecen después de que hiciste una compra emocional para no admitir que no era necesario gastar. 

La próxima vez, presta atención al orden en el que aparecen. Si las repites antes de pagar, estás a tiempo de parar y no hacer la compra. Si llegan después, ya sabes que son solo justificaciones. 

7. Pagos invisibles: crédito y cuotas pequeñas

“Son solo tres cuotas de $45.000.” Sí, no es mucho realmente, pero si tienes varias así, termina siendo mucho dinero al mes por cosas que ni recuerdas bien. 

La facilidad para pagar a plazos puede aumentar las compras impulsivas. Antes de dividir algo en cuotas, suma cuánto ya estás pagando este mes. Esa cifra seguro te hará pensar antes de sumar algo más a la cuenta.

8. Compras automáticas por hábito

Todos los viernes pides domicilio; cada vez que pasas por un centro comercial entras solo a mirar y sales con algo; pagas 4 apps de streaming solo por un par de series. No necesitas nada de eso, pero esas compras se convierten en rutinas y tu cerebro ya no las cuestiona.

Las compras impulsivas y en piloto automático no pasan por ningún filtro consciente. Son las más silenciosas y, cuando las sumas al final del año, son las más costosas. 

Cómo frenar una compra impulsiva

Regla de las 24 horas

Antes de hacer compras impulsivas, cierra la aplicación y espera un día completo. Si mañana todavía lo quieres y tienes el presupuesto, cómpralo sin culpa. Si ya ni lo recuerdas, ahí está tu respuesta. 

Esta pausa interrumpe el ciclo emocional antes de que llegue al botón de pago, que es exactamente donde el impulso tiene más fuerza.

Lista previa de compras

Entra a cualquier tienda, física o digital, con una lista escrita de lo que buscas. Sin lista, todo parece necesario y nada parece excesivo. La lista no te limita: define tus prioridades. Y definir es lo que separa gastar de decidir.

Presupuesto mensual definido

Asigna una cifra fija al mes para gastos no planeados. Cuando se acabe, se acabó. Sin excepciones ni negociaciones internas. 

Tener un presupuesto definido y fijarte metas te ayuda a comprometerte con cosas más importantes. 

Eliminar tarjetas guardadas

Este truco ayuda mucho. Cuando tienes los datos de las tarjetas guardados en el celular, es muy fácil comprar cualquier cosa rápido. 

Pero cuando tienes que buscar la tarjeta física, escribir el número largo, la fecha y el código, puede darte pereza. En ese momento aprovecha para preguntarte si de verdad necesitas hacer esa compra. 

Revisar metas financieras antes de pagar

Antes de comprar, recuerda tus metas financieras. Si no tienes, te doy algunas ideas:

  • Crear un fondo de emergencia.
  • Estudiar inglés.
  • El viaje que quieres hacer.
  • Pensionarte con una buena mesada mensual.
  • Comprar un lote. 
  • Hacer un eurotrip.

En fin. Esos 30 mil pesos que te cuestan esos vasos aesthetic puedes pasarlos a una Cajita de Ahorro en tu cuenta Nu.

> Lee sobre: ¿Cómo funcionan los intereses de los créditos en Colombia?

El verdadero problema no es comprar, es no decidir conscientemente

La verdad, yo sí creo que uno merece comprarse cositas. Para divertirse, para verse bien, para oler rico o para celebrar un mes de trabajo. 

Yo por ejemplo, tengo una Cajita que se llama “De mi para mi❤️” y allí cada mes pongo dinero para regalarme algo. Visualmente me ayuda mucho, porque entiendo que cuando se acaba ese presupuesto ya no puedo gastar más. 

Si eres como yo, podemos seguir el ejemplo de las personas que manejan bien su dinero. No son tacaños, solo aprenden a tomar el control de sus emociones y eligen conscientemente en qué quieren gastar. 

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Este contenido es parte de la misión de Nu Colombia de dar a las personas control sobre su vida financiera. ¿Todavía no estás familiarizado con Nu? Conoce más sobre nuestros productos y nuestra historia haciendo clic en el botón arriba en este blog.

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