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Cómo establecer límites financieros sanos en tus relaciones

¿Te cuesta decir que no cuando alguien te pide dinero? Aprender a poner límites financieros puede ayudarte a cuidar tu bolsillo sin afectar tus relaciones.

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Una de las formas de demostrar cariño por alguien es darle una mano cuando lo necesita. Sin embargo, cuando ayudar significa prestar dinero, se necesitan límites financieros claros para evitar tensiones.

Decirle a un familiar, a tu pareja o a un amigo cercano que no puedes prestarles dinero es incómodo, suena a egoísmo o deslealtad, pero detrás de esa incomodidad hay una falta de claridad, que tiene consecuencias tanto para tu bolsillo como para esas relaciones que aprecias.

¿Por qué nos cuesta poner límites financieros? 

Podemos decir que es algo cultural. En Colombia, ayudar es sinónimo de cariño y negarse a veces se interpreta como un desplante. 

Pero no tiene por qué ser así. Cuando les dices sí a todos los que te piden ayuda económica, sacrificas tu estabilidad solo por quedar bien y eso termina pasando factura. 

La psicología lo llama culpa anticipatoria, ese malestar que sentimos antes de rechazar a alguien y que nos hace ceder para evitarlo. El problema es que este patrón se repite, se vuelve costumbre y puede terminar afectando tanto a la relación como a tus finanzas.

Prueba algo: escribe cuánto dinero has prestado en los últimos 12 meses que no has recuperado. La idea no es hacerte sentir mal; lo que queremos es que los números te muestren hasta dónde te llevan las emociones.

Señales de que necesitas establecer límites financieros

¿Con cuántas de estas señales te identificas?

Prestar dinero todo el tiempo y no recuperarlo

Si alguien de la oficina no lleva dinero para el almuerzo, le prestas. Si a un amigo le faltan 50 mil para pagar la luz, le prestas. Tu mamá te llama y pide que le transfieras para pagarle al técnico de la lavadora y, claro, a mamá no se le dice que no. 

Tu pareja se quedó sin trabajo y la cubres mientras encuentra algo, y así, vas prestándole dinero a todos, cubriendo las necesidades de otros y, cuando revisas, tus cuentas por cobrar suman un montón.

Lo complejo es empezar a cobrar. Muchas personas son cumplidas y te pagan tan pronto pueden, pero otras… ya sabes cómo termina la historia.

Tip Nu: si quieres apoyar a alguien, define un monto máximo mensual para prestar que no afecte tu presupuesto, como si fuera un gasto fijo. Lo que supere ese límite, simplemente no sale de tu cuenta. 

Sentir ansiedad cuando alguien te pide ayuda económica

Esa sensación en el estómago cuando piensas que si dices que no, algo se va a romper, no es sensibilidad, es pura ansiedad por el qué dirán. 

Para manejarlo, la próxima vez, no respondas de inmediato. Date un tiempo para pensar con calma. Esa pausa te va a ayudar a revisar todo el panorama y a decidir con cabeza fría.

Cubrir gastos que no te corresponden

Pagar la cuenta del grupo “porque así es más fácil”, asumir facturas “que luego te reembolsan” o ayudar en casa de tus padres aunque no tengas cómo, va sumando y mucho. 

Revisa tus últimos tres extractos bancarios y marca cuánto gastaste por otros o cuándo les transferiste. 

Ese número es tu punto de partida para empezar a practicar cómo decir no.

Descuidar tus metas financieras para ayudar a otros 

Si tu fondo de emergencia quedó otra vez en $0 o corriste el viaje de tus sueños un año más, cuidado, puede ser que estés poniendo a otros por encima de ti. 

Haz un acto de amor por ti mismo y hoy pasa dinero de tu Cuenta a las Cajitas de Ahorro que tienes olvidadas, aunque sea poco. Lo importante es que guardes ese dinero para ti antes de que decidas dárselo a alguien más.

Tipos de límites financieros que puedes poner

Límites para préstamos

Existe una regla que puede ir en contra de tu corazón generoso: presta solo lo que puedas perder sin que te afecte. Es decir lo que te sobra. 

Y pon condiciones claras desde el inicio: cuándo y cómo debe pagarse. Sin eso, prepárate para asumir las consecuencias.

Límites para parejas

Límites para parejas

El dinero es una de las primeras causas de conflicto en las relaciones, y también una de las que menos se habla.

Muy pocas parejas tienen acuerdos claros sobre cómo manejar los gastos y los ingresos. Definir qué es compartido, quién aporta cuánto y cuánto puede gastar cada uno sin consultar debería ser normal. 

Agenda esta semana una reunión de 30 minutos con tu pareja, solo para revisar los ingresos, los gastos fijos y las metas en común. Sin tensiones, piensen que, al contrario, esta conversación les va a dar claridad y puede evitarles muchas peleas.

Límites con los amigos

Los amigos no deberían ponerte a elegir entre la amistad y tu estabilidad. Si hay un patrón donde siempre terminas pagando de más, cubriendo lo que otros no tienen o callándote para no generar incomodidad, eso no es una amistad sana.

En la próxima salida, propón que cada uno pague lo suyo. Puedes decirlo con calma, sin drama. Y si alguien se molesta por eso, ya tienes pistas sobre qué tipo de relación es.

Límites laborales

En el trabajo, también hay gastos que no deberías asumir. Haz una lista y pide por escrito que te reembolsen. Si se niegan, es tu señal para evaluar la situación y tomar decisiones.

Cómo comunicar límites sin dañar la relación

Poner un límite no significa iniciar una pelea. Es dar pie a  una conversación honesta y puntual.

Algo como “Ahora no puedo ayudarte económicamente, pero te acompaño a buscar otras opciones” es una frase clara y empática que te ayuda a mantener el vínculo. 

Evita dar demasiadas explicaciones, porque eso abre la puerta a negociar tu respuesta. Un “no” calmado y sin culpa es suficiente.

Poner límites financieros es también un acto de amor propio

Cuidar tu dinero es cuidarte a ti mismo. Es respetar tu esfuerzo, tu tiempo y la energía que pones en generar dinero.

Cuando pones límites, no le estás quitando nada a nadie, solo te das la posibilidad de llegar a fin de mes con calma, de crear lo que quieres y de ser generoso desde tu realidad financiera. 

Además, en muchos casos es un regalo que le haces a las personas que no logran hacerse cargo de sus responsabilidades porque tendrán que buscar opciones para solucionar la situación por sí mismos y eso construye carácter y experiencia.

Míralo así: cultivar relaciones sinceras, claras y abiertas al diálogo, donde se respeten los límites y donde el apoyo sea sincero, también es prosperidad. 

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Este contenido es parte de la misión de Nu Colombia de dar a las personas control sobre su vida financiera. ¿Todavía no estás familiarizado con Nu? Conoce más sobre nuestros productos y nuestra historia haciendo clic en el botón arriba en este blog.

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