La respuesta a las preguntas ¿quiénes somos?, y ¿de dónde venimos?, está muy ligada a las raíces genealógicas de la humanidad. En el ADN hay un mapa que nos une con nuestros ancestros, con nuestro lugar de procedencia y con un camino lleno de bifurcaciones fascinantes que nos puede llevar a latitudes inimaginables, las cuales no están realmente tan lejos, solo hay que atreverse a dar el primer paso.
Empezar a escarbar en el fondo de nuestra historia familiar puede sonar un poco abrumador; con tantos nombres, épocas, años y personajes que pueden llegar a ser extraños, pero también puede ser que al final del viaje aprendamos a conocernos mejor y hasta puede ser entablamos conexiones más intensas con nuestros ancestros y su legado.
Bien sea por curiosidad, por temas de salud o para hacer un trámite que te permita sacar documentos; el proceso de explorar el pasado puede ser largo y costoso, pero tranquilos que en Nu manejamos una de las mejores tasas de rendimiento del mercado, así que mientras avanzas con tu investigación puedes abrir una cajita llamada: “Árbol genealógico” y en menos de lo que crees podrás rastrear tus raíces.
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Primero habla con tus mayores
Un árbol genealógico se llama así porque tiene varias ramas, intersecciones y bifurcaciones que finalmente se unen en una raíz. Para empezar a ondear en esta historia se necesitan tres cosas: el impulso curioso, la paciencia de la búsqueda y echar mano a las herramientas que tenemos cerca, o sea nuestra familia.
La mayoría de nosotros sabemos quiénes son nuestros padres y abuelos, así mismo estos saben quiénes son los de ellos. Haciendo el ejercicio de preguntar se puede ir encontrando varios de los ancestros de nuestro árbol genealógico. Además, en muchos hogares existe la costumbre de guardar archivos, actas de nacimiento, de matrimonio y de defunción, que nos pueden dar pistas para ir buscando en archivos tanto familiares como de notarías o iglesias.
Pruebas de ADN, un camino seguro al pasado
Hacer el trabajo de archivo puede durar años, pero un buen atajo son las pruebas de ADN. Estas consisten en poner un poco de saliva en un muestrario que se envía a un laboratorio que cuenta con una base de datos donde se cruza la información.
Los resultados pueden llegar hasta 2.000 años de antigüedad y trazar varias generaciones. En promedio los kits cuestan entre $88 y $200 dólares, eso es entre $370.000 y $840.000 pesos; depende del paquete que se compre.
Los básicos rastrean tus orígenes étnicos y los más completos te dan acceso a bases de datos para consultas, analizan si tienes enfermedades genéticas, tus rasgos étnicos, entre otros servicios. Algo importante a tener en cuenta son los costos del envío de las pruebas a los laboratorios, que dependiendo de la empresa de mensajería, pueden variar entre $200.000 y $400.000 pesos.
¿Cómo ordenar la información?
Una vez que van apareciendo los nombres y archivos, es bueno colocar esos datos de forma visible y fácil de entender, existen páginas que no solo da plantillas para ordenar el árbol genealógico, sino que tiene conexión con archivos digitalizados de varios países y te ayuda a buscar y ubicar ancestros que ni tú conocías, pero recuerda que para que funcione bien, tienes que tener la información más precisa que puedas encontrar. También existen entidades como la Academia Colombiana de Genealogía que prestan asesoría y acompañamiento en esa búsqueda.
¿Cómo encontrar mi linaje sefardí?
Los judíos sefardíes vivieron en la península ibérica desde el siglo I a. C. hasta finales del siglo XV, cuando fueron obligados a convertirse al catolicismo o abandonar lo que hoy es España y Portugal. En 2015, los gobiernos de ambos países abrieron la posibilidad de que los descendientes de sefardíes apliquen a la nacionalidad. España cerró este trámite en 2019, pero Portugal aún lo permite hasta el 31 de diciembre del 2024.
Dado que tanta gente aplicó, tan solo desde Antioquia se emitieron más de 10.000 solicitudes, el 1 de septiembre de 2022 se hizo una modificación a la ley y ahora quienes aspiren a este deben probar que han viajado constantemente a Portugal. Este trámite se debe hacer con abogados especializados en el tema y con los permisos para trabajar en el país luso, este servicio, cuesta en promedio veinte millones de pesos, pero incluye el rastreo de documentos. Aunque uno puede hacer el rastreo de las pruebas de todas formas se debe solicitar el certificado al Ministerio de Justicia portugués y solo ese papel cuesta 500 euros para el primer solicitante, los descendientes pagan 250 euros cada uno.
El pasado no está tan lejos y con Nu acompañándote en tu búsqueda, tienes un aliado con varias herramientas financieras que te ayudarán a sumergirte en tu raíz y conectarte con los lazos más profundos de tu ser.

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