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La moradita: ¿por qué Nu es de color morado?

Moradita es más que un apodo: es parte de nuestra esencia. Ser morado es tratar a los clientes con respeto y cariño. Conoce por qué.

Dos tarjetas de crédito Nu en el aire.

Quizás hayas escuchado ya hablar de Nu y de la moradita. ¿Pero por qué tanta alharaca? Por qué una fintech o una tarjeta de crédito pueden definirse por un color?

Un color es un sentimiento. Un color también es una declaración de principios. Lee aquí abajo qué nos inspira a ser morados y por qué confiamos en que la moradita -lo moradito- te hará, por decirlo de alguna manera, una persona “financieramente” más feliz.

¿De dónde salió esta historia de la moradita?

Comenzó con nuestra tarjeta de crédito en Brasil, adonde se le dice roxinho. Hace años, cuando empezamos, se trataba de esa “tarjeta violeta” que todo el mundo se detenía a ver cuando aparecía en alguna parte. La gente realmente no nos conocía, pero sabían que era un producto sin cuota de manejo, fácil de usar, con un cuidado sutil y humano.

El morado creció. Desde 2014 hasta ahora, también se ha convertido en una marca en América Latina conocida por no cobrar comisiones injustas, que te permite hacer todo desde la palma de tu mano y le da a las personas un mayor control financiero y un atendimiento memorable.

El morado, un color que en su momento supo ser muy original para una tarjeta de crédito, hacía nacer una empresa diferente.  Nu se propuso confrontar la complejidad del sistema financiero y acabar con el trato abusivo que los bancos tradicionales daban a sus clientes.

¿Qué significa ser morado?

Para Nu, moradita es más que un apodo: es una forma de ser. Para nosotros el morado representa quiénes somos: simples y tecnológicos, pero también humanos y cálidos.

Cada vez que un cliente se contacta con nuestro servicio, no solo queremos que se vaya con su problema resuelto, sino también con la sensación de que la persona que lo atendió al otro lado de la línea (un Xpeer) se ha tomado la molestia (más bien el placer) de ofrecer la mejor experiencia.

A algunas personas les resulta extraño que tanta gente tenga una relación afectiva con una entidad financiera o una tarjeta de crédito, pero esto es consecuencia del respeto y el cariño con el que tratamos a nuestros clientes y hacemos la moradita.

En Nu, queremos crear conexiones reales con las personas y trabajamos poniendo al cliente en primer lugar.

Ser morado, al fin de cuentas, es estar siempre abierto a la conversación y a satisfacer las necesidades reales de las personas. Elegimos el morado porque sentimos que podía ser un color para todos.

Pero no deberías confiar sólo en nuestra palabra: mira aquí abajo lo que nuestros clientes tienen para decir:

“Reconozco que lo más importante es el servicio al cliente, es formidable -dice este ‘cat lover’. Pero además, desde la app, que es muy intuitiva, puedes controlar el cupo; en otros bancos, si quieres reajustarlo es un dolor de cabeza.”

Santiago Duque, de Santuario 

“No voy a olvidar jamás que la primera compra que hice con la moradita fue para comprarle los libros de alemán a mi hijo David (que quiere irse a estudiar música clásica a Austria). Tuve la sensación como si le estuviera regalando unos zapatos de carrera.”

Tatiana Castrillón, de Facatativá

“Definitivamente, los mejores: rápida atención por cualquier canal (telefónico o chat) y sorprendido con este producto. Tantos años manejando tarjetas de crédito con diferentes bancos y ustedes son el cambio que necesitaba este mercado colombiano. Ojalá crezcan abismalmente y arracen”.

Chat con un cliente #Enamorado

“Con la tarjeta de crédito pagamos los gastos del negocio. Lo que valoro de Nu es que constantemente fue aumentando mi límite de crédito, mientras que en un banco tradicional eso no se logra si una no presenta mil documentos. Nu siempre está pensando en cómo mejorar la relación con los clientes.”

Diana Balero, de Medellín

“Nu me ha facilitado la vida; la factura es fácil de leer y la atención es siempre muy jovial y sin burocracia: voy al chat y sé que me van a entender, es como si hablaras con un amigo.”

Sebastián Henao, colombiano viviendo en Curitiba, Brasil

Si este fuera un comercial para TV, lo terminarías así: 

De espaldas, gira su rostro hacia cámara y dice: “Mi nombre es Moradita. La Moradita.”

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