La Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) afirma que el pueblo paéz o nasa, “gente del agua”, representa el 21% del total de la población indígena nacional. Y que el “nasa yuwe” es la segunda lengua indígena más hablada en Colombia, después del wayuunaiki. En 2005 había, según el Censo DANE, unas 186 mil personas auto reconocidas como nasas, viviendo en 96 resguardos indígenas, en su gran mayoría en el departamento del Cauca.
¿Por qué en el blog Nu hablamos de resguardos indígenas?
Porque desde el mismo día en que Nu Colombia nacía en este bello país, de gran diversidad cultural, también comenzaba una maravillosa relación con un hombre nasa.
Porque tenemos el orgullo de que ese hombre, en un territorio escarpado de la cordillera central de los Andes colombianos, a 1700 msnm, en el municipio de Jambaló, recibió la primera tarjeta Nu que existe hasta ahora en un resguardo indígena.
Existimos porque queremos liberar a las personas de la complejidad del sistema financiero. No sólo en las grandes ciudades. No sólo para quienes ya hacen parte del sistema financiero tradicional. Existimos para gente como Fabián Norbey Moreno Ramos. Que, al día de hoy, como le gusta que lo llamemos, es nuestro querido “Morocho”.
El #NuFan que vino de un resguardo indígena
El 30 de septiembre de 2020, el CEO y fundador de Nubank, David Vélez, anunciaba en Bogotá, junto al presidente de la república, la apertura de las actividades financieras de Nu. A más de doce horas en carro hacia el sudoeste, Fabián Moreno tomaba su agua de panela habitual, sentado en su casa, en el casco urbano de Jambaló, antes de ir a su trabajo en la alcaldía.
A Fabián, lo conocen con el apodo de “Morocho”. Es un notable ciudadano de su comunidad, un amigo de todos. Desde 1998 -cuando tenía 12 años- hasta 2013 fue una voz muy conocida en la emisora radial “Voces de nuestra tierra 107.4 FM.”; primero hacía un programa para niños, y luego un magazín de música y noticias. Ya egresado como politólogo de la Universidad del Cauca, en 2014, Fabián se dedicó de lleno al trabajo de la administración municipal.
Y allí estaba aquel día con su esposa Katherin y sus tres hijos, tomando su agua de panela, cuando de repente, exaltado por lo que estaba leyendo, se puso a escribir en su celular como si fuera un velocista del teclado.
Morocho nos escribe
En la dirección escribió: ayuda@nu.com.co. Ya sabía -luego nos lo dirá- que Nubank es el banco digital más grande del mundo. Entonces nos contó:
- que ya había intentado bajarse la app de Brasil pero que, lógicamente, al no tener residencia allí, no había podido registrarse;
- que quería “tener el privilegio de tener una de las primeras tarjetas moradas”;
- que el año próximo estudiaría programación;
- que contáramos con él.
Fabián nos decía que contáramos con él. Y nos daba una emoción exuberante, titánica. No llevábamos ni una hora de que Nu fuera un hecho vivo en Colombia, y ya había una persona que se ofrecía a ayudarnos. Soy un “nufan”, nos escribió. Y se ganó nuestro corazón.
¿Qué es un resguardo indígena?
“Jambaló (Baç U’kwe en lengua nasa yuwe) es un municipio y resguardo indígena ubicado en el norte del Cauca. Más del 90% de los habitantes somos indígenas nasa. En la cabecera municipal vivimos únicamente 1.917 personas (según el DANE)”, nos cuenta Fabián Moreno en una carta del 5 de marzo, cuando recibió la moradita.
Los resguardos indígenas están regulados por el decreto presidencial 2164 de 1995. Básicamente, son territorios inalienables, inembargables e intransferibles, y están habitados por uno o más pueblos indígenas que tienen una organización social autónoma. En Colombia, los resguardos indígenas, que tienen títulos de propiedad colectiva, son 770. En 2018, el DANE censó población en 115 pueblos nativos que se reconocen como indígenas en el territorio nacional, 22 más que en 2015 (93).
“La figura del resguardo viene de la época colonial. Fue una especie de arreglo amistoso entre pueblos originarios y el invasor español para dejar de hacer la guerra”, nos cuenta Fabián por Zoom hace unos días. “Los españoles nos entregaron las tierras menos productivas. Si te fijas, muchos resguardos indígenas están en zonas de montañas. Nosotros los nasa, al ser “hijos del agua”, cuidamos los recursos naturales, llamamos a nuestra tierra mama kiwe; y abogamos para recuperarla.”
Jambaló tiene categoría de resguardo indígena desde la época colonial, en 1702, cuando el cacique Juan Tama de la Estrella estableció los límites geográficos y recibió el título a manos del virrey de Quito.
El unboxing de la moradita se dice “pantna”
A principios de marzo de 2021, Fabián se convirtió en una de las 3.000 personas de la fase Beta en recibir la primera versión de la tarjeta de crédito Nu.
¿Qué es Beta? Es un sistema por el cual un producto va evolucionando constantemente con versiones superadoras a la anterior a través de críticas, comentarios y sugerencias de sus clientes.
En ese sentido, nos gusta pensar a la moradita como la primera tarjeta de crédito en Colombia con oídos.
“Finalmente, el 5 de marzo a las 5:26 p.m. llegó”, nos escribe Fabián, ‘Morocho’. “Y no hubo un unboxing (como se dice en inglés) sino un pantna (como se dice “destape” en nasa yuwe).
“Fue la primera tarjeta del banco digital más grande del mundo destapada en Jambaló, una tierra de topografía quebrada, pero con una fuerte unidad cultural alrededor de los usos y costumbres de los pueblos nasa y misak. Esta situación describe muy bien la filosofía de Nu, de llegar a todos los rincones de Colombia llevando una banca más justa, sin complicaciones y libre de cobros raros.”
Al momento del pantna dije: “Weçx yuwekwe” que significa “bienvenida”. Para recibir la tarjeta morada de Nu y saludar la nueva era en la historia bancaria de Colombia, de América… y del mundo.”
Los usos de la moradita en Jambaló
Y así es como seguimos nuestra conversación con Morocho, que nos escribe habitualmente para contarnos cómo le va con la moradita. Nos dice que la usa tanto para comprar en el único sitio de Jambaló que tiene cobros con tarjeta (el supermercado Mercoop-Centro), como para ver películas en Netflix.
Este artículo termina pero nuestro vínculo con Morocho ojalá sea tan extenso como Los Andes.
Al final de la conversación, Fabián nos deseó:
“Que Dios y los espíritus de la naturaleza nos guíen para que nuestros sueños se hagan realidad. ¡Pai!”
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